domingo, 26 de mayo de 2013

Desde el principio

No quiero exagerar: Contaré todo tal cual fue y tal cual lo recuerdo. Que cada uno juzgue como mejor le parezca.

Mi mundo comenzó a desmoronarse hace como dos días. No me acuerdo si fue el jueves o el viernes pasado (hoy es domingo). Estábamos sentados en el dormitorio, cada uno con su celular, no pescándonos mucho, cuando, de repente y de la nada, Julio me dice algo más o menos así:

- Oye, Biu, te voy a contar una cosa. Prefiero decírtelo, porque tú sabes como es esto del Facebook y del internet, y prefiero decirte esto yo en caso de que te enteres por otro lado...
- ¿Qué cosa? -dije yo.
- Es que me agregó como amigo de Facebook una mina. Una mina que me parecía conocida. Y le pregunté de dónde nos conocíamos, porque pensé que era una ex compañera de colegio, y tú sabes que yo nunca agrego al Face a gente que no conozco...
- Ya, ¿y?
- Y me dijo que ella me conocía porque, según ella, yo había comentado un posteo que ella había hecho de Soda Estéreo. Le dije que imposible, porque a mí no me gusta Soda Estéreo. Y dijo que me había agregado porque le había gustado mi foto de portada...
- Ah, la de Wolverine...
- Eso le dije yo. Y ella me dijo, no, tu foto de portada... Se refería a la foto de perfil...
- ...
- La cosa es que nos pusimos a conversar, y me preguntó si era casado...
- ¿Y qué le contestaste?
- Le contesté "felizmente casado y con una hijita". Y ella me dijo "ah, sorry, no sabía, disculpa, no te molesto más".
- ¿Y por qué te dijo eso? Si solo estaban conversando.
- Eso mismo le dije yo. Que no estábamos haciendo nada malo.
- Igual, supongo que conversar con ella no se volverá a repetir. Mal que mal, la mina te estaba joteando.
- No, ni ahí.
- Oye, y... ¿era bonita?

Y Julio hizo un mohín como de "ni tanto".
Ese fue el final de la conversación.

No era nada grave. Esas cosas pasan. Estaba casada con el hombre más correcto y fiel que había pisado la tierra. Tan correcto era, que me contó algo que perfectamente podría haberse guardado y yo no me hubiese enterado nunca.

El resto de ese día, me olvidé del asunto y seguí con mi vida como si nada. Pero, al día siguiente y no sé por qué razón, quise leer esa conversación. Yo siempre confié en mi marido, pero quería saber el tono con que ella le había escrito. Y, al día siguiente, me metí al Facebook de Julio...